Rafa Nadal y la capacidad de superación

por Isabel Herrero
rafa nadal

En el mundo del tenis es de sobra conocida una anécdota sobre Rada Nadal, la primera vez que quedó campeón de España alevin. Según parece su tío Toni le entregó un papel con una lista de unos 30 nombres. «¿Qué nombres reconoces de esos?»– le preguntó a Rafa. El niño dijo tres o cuatro nombres.

-Pues todos los nombres de esta lista son los que antes que tú han quedado campeones de España alevin antes que tú.

Menuda lección de humildad. La verdad es que muchos chicos antes que él y después también fueron campeones de España alevin. Yo conocí a unos cuantos. Y no llegaron a nada.

Yo competí muchos años en tenis, y coincidí con él algunos torneos de pequeños. Yo soy un poco mayor que él pero ya destacaba sobre jugadores dos y tres años mayores que él. Era ya un espectáculo verle entonces.

Recuerdo acabar mi partido y avisarme alguien para ir a ver a Nadal en tal pista que estaba jugando. Un luchador. Un pequeño luchador. Qué actitud. No recuerdo a ningún niño con esa actitud. Ninguno de nosotros la teníamos.

Es esa forma de ser un «artesano del tenis»

Un trabajador nato. Cada punto con él era importante. Cada respiro era de lucha, de verdad.

Disfrutaba más que nadie del tenis. Por ese ser artesano. Así es como se disfruta en realidad de las cosas. luchando cada paso, celebrando cada pequeño avance, aprendiendo de los fallos.

Si no el tenis se hace muy duro. Duro y aburrido. Porque cuando compites en un torneo, aunque quedes campeón, a la semana siguiente tienes otro partido en otra ciudad, otra primera ronda, otra vez a batirte el cobre contra otro contrincante que está deseando ganarte. Poco tiempo hay para celebrar. Y entonces el verdadero placer está en el esfuerzo del día a día, en trabajar cada punto, en mejorar los puntos débiles, en el trabajo bien hecho. Si no el tenis, se hace durísimo. Como la vida misma. El placer verdadero está en hacer lo que te gusta, esforzarte en ello, poner ilusión, trabajar, mejorar. Las victorias son resultado de ese esfuerzo, y no siempre recompensan el esfuerzo porque enfrente hay un contrincante que puede ser superior a ti.

Sólo así cuando las cosas no salen como queremos podemos seguir trabajando y empeñándonos en mejorar. Como decía una vez Rafa Nadal en una temporada en que tenía problemas con su derecha y se le quedaba siempre a media pista. Cuando pruebas un camino para mejorar y no funciona, ya estás más cerca de lograrlo, has aprendido que ese no es el camino, es otro. Estás más cerca de la solución.

Sólo así, con esa humildad, con ese amor por el trabajo bien hecho, por encima de éxitos fugaces, puede seguir uno manteniendo la ilusión, cuando ya lo ha ganado todo, o cuando las cosas no funcionan como antes.

Así es la vida, como el tenis. Por encima de los resultados, está el trabajo bien hecho. La vida tiene más tiempos de trabajo en la sombra, de esfuerzo, de buscar la mejora, que de éxitos. Los resultados son eso, resultado del trabajo que hemos hecho, que no siempre podemos medir en términos de victoria o fracaso, sino de mejora personal. Sólo así podemos disfrutar y mantener la ilusión en el día a día.

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